Estar O No Estar Conectado, Esa Es La Cuestión





Hoy estoy inquieto, es domingo, y no tengo mails, mi Blackberry no está con su piloto rojo parpadeando. Pulso de forma continúa el sobrecito, y veo que no hay nada en negro, sólo correos abiertos del viernes y alguno de ayer por la mañana.

Entro en mi Facebook y no tengo nada nuevo desde hace un día. Las gotas de sudor caen por mi frente, mi corazón palpita aceleradamente.

¿Será que no estaba lo suficientemente guapo en mi foto de mi  perfil?, ¿Qué ya no soy tan atractivo como hace unos días?

Seguro que me he convertido en un usuario estable o mediocre, de esos que no cambian la foto desde hace mucho tiempo.

Ahora lo tengo claro después de mi segundo café, porque he encontrado en un artículo leído con mi i-Pad (el dos por supuesto), sobre esto que se llama “la gestión de la impresión online”, y ya sé qué tengo que ponerme de domingo en la Red. Otro trabajo más adicional para ser y estar.

Mientras, sigo leyendo los periódicos, lo mejor del domingo para hacer un poco de “gimnasia mental” y mantenerme no sólo informado, sino creándome mi opinión, la mía, del mundo. Y entre web y web, al correo electrónico y sigue igual que antes. De nuevo vuelven  los síntomas del estrés y me pregunto preocupado ¿tecnoadicto además de fumador?

De repente, aflora en mi mente el concepto de “siesta digital”, que hace unos días escuche en la radio del coche mientras seguía viendo y contestando los mails en la blackberry (vamos a hacer un poco de publicidad gratuita, por segunda vez), pero es que no tengo i- phone, pero caeré y me lo comprará.

Ahora estoy seguro, soy tecnoadicto y puedo sufrir lo que los japoneses llaman karoshi, la muerte por exceso de trabajo, si no me desconecto de vez en cuando.

Pero no, estamos en España, y mientras nos dejen un ratito para la “caña y la tapa”, ahora en casa porque no hay quien salga con esos precios, y la siesta en el sillón, aún tenemos salvación.

Ahora me doy cuenta que no soy más productivo por estar conectado continuamente y lo racionalizo un poco para sentirme mejor.

Cuando quiénes hablan de desconexión son las empresas de Silicon Valley, habrá que creerlo. Es que eso de la informalidad, el billar, la canasta de baloncesto, los juguetes para mayores en la oficina, no es una ventaja social, es una necesidad de salud laboral y productividad que ellos conocen bien.

Aplícatelo de vez en cuando.

Autor: Francisco Misiego, Experto en prospectiva y autor del libro Neuromarketing Político