Descubre El Tesoro Interior Que Te Llevará Al Éxito





Si actitud libretuviéramos que definir los momentos que estamos viviendo se me ocurre un adjetivo  que viene que ni pintado: “tiempos revueltos”.  Estamos inmersos en una vorágine de cambios constantes que se suceden sin apenas pausa y en medio de todo ello estamos  nosotros… los seres humanos… la especie que ha evolucionado por excelencia hasta alcanzar las más altas cotas de desarrollo y sin embargo ¡Nos aterra el cambio!

Decía Darwin: “las especies que sobreviven no son las especies más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios”. Y adaptarse a los cambios significa… ¡Atreverse a cambiar sin temor a los nuevos retos! Aceptar el desafío y coger las riendas de tu vida desde la más absoluta responsabilidad. ¿Estamos preparados?…

Yo creo que sí, tenemos algo que vale su peso en oro, ¡nuestra ACTITUD!

Tenemos la posibilidad de elegir y de dar un sentido u otro a lo que nos sucede y eso es una gran ventaja sobre otros.

Ese tesoro que todos guardamos en nuestro interior y que es la clave para superar estos tiempos de incertidumbre es nuestra ¡Actitud! Ella es la responsable de que TÚ, sólo TÚ, tengas la responsabilidad de decidir parar de “re-accionar” y empezar a actuar, a ¡accionar de manera diferente!… TÚ decides:

  1. Cuándo y cómo vas a empezar a ocuparte en activar el cambio
  2. Cómo vas a responder ante lo que te sucede
  3. Cuándo vas a empezar a distinguir entre lo que sí puedes cambiar y lo que no ante una determinada situación y ocuparte sólo de aquello sobre lo que sí puedes influir.
  4.  Cuándo vas a empezar a tomar responsabilidad sobre tus reacciones ante los acontecimientos externos porque sabes que siempre puedes tener el control de tus respuestas.

Y para eso…empieza a trabajar sobre tu Actitud, y eso empieza justo en el momento en que eres consciente de las respuestas que estás dando a lo que te viene de fuera.  De hecho, lo que nos diferencia a unas personas de otras, ante las mismas situaciones, es la respuesta que damos a una misma realidad.

Todos buscamos de una u otra forma el éxito en nuestras vidas, entendido éste como aquello que a cada uno nos hace felices, pero, no existe el éxito sin Objetivos Claros, Definidos y por Escrito (sí, sí… por escrito). ¿Te has parado alguna vez a definir con total detalle tu propósito de vida y tu plan?

Te hago una pregunta… ¿De qué grupo de personas quieres ser?

  • De las que lloran en la crisis o de las que venden los pañuelos
  • De las que hacen que las cosas sucedan o de las que se sientan a preguntar qué está pasando
  • De las que eligen ser víctimas o de las que eligen ser responsables

En definitiva… ¿Quieres ser Protagonista de tu vida o un mero Espectador? ¿Desde dónde se disfruta más la película? ¿Y quién suele llevarse el mérito? Pero sobre todo ¿Quién vive y aprende más?  

El aprendizaje es una elección permanente por querer aprender para avanzar y sólo desde la vivencia activa puede iniciarse y mantenerse el proceso.

Puedes convertirte en una persona proactiva o en un “excusator” (perfecto e impecable elaborador de excusas). Puedes rodearte de gente que avanza y te empuja, o de gente que te arrastra y te hunde; puedes tomar el control o dejar que otros lo tomen;  puedes sacar lo mejor de ti mismo o puedes quedarte en un mero proyecto de ti, … ¡¡¡ELIGE!!!

Dice un proverbio árabe: “quien quiere hacer algo, encuentra un medio, quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”.

Una vez más - elige - entre el Yo Quiero, Yo Puedo y Yo lo Hago o el “es que…”. Es tu decisión y de ello depende tu destino.

Autora: Begoña Pabón, Coach y experta en Liderazgo personal y empresarial

Claves de productividad ¿Gestionas tu tiempo o gestionas tus acciones?





Cuantas veces nos contamos al cabo del día la frase ”no tengo tiempo”, o lo que es peor, “no me hagas perder el tiempo”, como si los demás fueran responsables de nuestras decisiones. Y sin embargo es una excusa falsa… Tenemos todos 24 horas al día y de lo que decidamos hacer con ellas dependerán nuestros resultados y por lo tanto nuestra productividad.

Ahora bien ¿de qué hablamos cuando nos referimos a productividad? Para mí, y tomando la definición de algunos de los más expertos en este campo, productividad significa elegir en cada momento cuál es la acción que mayor contribución generará para tu empresa, para tu proyecto, para tus objetivos, y además teniendo en cuenta tu nivel actual de energía. Es decir, que la máxima productividad consiste en hacer que algo ocurra con el menor esfuerzo posible.

Como comenta David Allen, en su libro “Se más eficaz” (libro que os recomiendo encarecidamente leer), “mejorar la productividad tiene mucho que ver con gestionar con más eficacia los obstáculos, las barreras y las distracciones que encontramos en nuestro camino”. Eso sí… esto requiere para que sea posible de varias premisas básicas que son los primeros pasos para empezar a mejorarla:

1. Compromiso contigo mismo para cambiar una situación actual que no te satisface o para mejorar aquella de la que partes.

2. Cambio de enfoque = si tú cambias, cambia tu realidad. No puedes gestionar el tiempo pero puedes gestionar tus acciones… Puedes decidir lo que haces y lo que dejas de hacer y de esta forma enfocar de manera consciente tu atención y tu energía.

3. Con estas 2 decisiones ya asumidas, empieza a diseñar tu camino y para eso es necesario que:

• Dispongas de objetivos y sus correspondientes planes de acción (por escrito)

Gestiones con eficacia tus acciones en relación con dichos objetivos

Elimines tu tendencia a la “procrastinacion”, ”ya lo dejo para mañana”….

• Identifiques los elementos de distracción, tanto externos como internos puesto que las interrupciones son el factor que más obstaculiza nuestra capacidad de concentración.

En cualquier caso y mientras damos los primeros pasos para mejorar nuestra relación con la productividad, hay 3 sencillas preguntas que pueden servirnos de guía para tomar decisiones:

a) ¿Qué debería estar haciendo ahora?

b) Lo que estoy haciendo ..¿me acerca o me aleja de mis objetivos?

c) ¿necesito realmente esto en mi vida y ahora?

Las respuestas sinceras a estas preguntas junto con la adecuada gestión de tus objetivos te va a dar pistas muy importantes para que puedas hacer los primeros cambios. Luego ya es un asunto, como decimos, siempre de constancia y disciplina hasta que pasan esos 21 días críticos que lo convertirán en hábito. ¿Te animas a probar y nos cuentas? 

Por si acaso, y para ayudarte en estos primeros pasos, te dejo una historia a modo de reflexión. Espero que la disfrutes.

Un profesor, ante sus alumnos de empresariales, puso un gran bote de cristal sobre la mesa y preguntó: ¿este frasco está lleno o vacío?.

Los alumnos contestaron: está vacío.

El profesor sacó unas piedras de gran tamaño y las fue metiendo en el bote con gran paciencia hasta que ya no cabía ni una más y de nuevo preguntó: ¿ese frasco está lleno o vacío?

Los alumnos contestaron: está lleno.

El profesor sacó una bolsa de grava gruesa y la fue vaciando dentro del bote. La grava se colaba entre los huecos que habían dejado las piedras hasta no caber ni un poquito más. De nuevo preguntó el profesor: ¿este frasco está lleno o vacío?.

Los alumnos contestaron: ahora sí que está lleno.

El profesor sacó una bolsa de arena fina de playa y con mucha paciencia fue dejando caer el contenido dentro del bote. La arena se colaba entre la grava e iba ocupando todos los huecos hasta conseguir que la arena llegara hasta la boca del gran frasco. De nuevo el profesor preguntó: ¿este frasco está lleno o vacío?

Los alumnos contestaron: profesor, ahí ya no coge ni un alfiler.

El profesor sacó una botella de agua y con tremenda paciencia la fue vertiendo, poco a poco, hasta conseguir que el agua llegara hasta la boca del frasco. En esta ocasión el profesor dijo: señores, este frasco está lleno.

Los alumnos creían haber aprendido que siempre había huecos para hacer más cosas, que era sólo cuestión de encontrar la forma, el momento y organizarse.

Entonces el profesor sacó un frasco idéntico y lo puso al lado del anterior, cogió otra botella de agua y lo llenó hasta arriba. El maestro preguntó: ¿señores este frasco está lleno o vacío?

Los alumnos contestaron: lleno, profesor. El agua ocupa todos los espacios y ya no podría meter ni gas.

Exacto, contestó el profesor.

Bien…parece que ahora si está lleno, ya no cabe nada más. Bueno-prosiguió el conferenciante – ¿Qué conclusión habéis sacado?

Uno de los alumnos levantó la voz en y dijo: Que no importa lo llena que este tu agenda, si lo intentas, es seguro que siempre puedes hacer un montón de cosas más.

-¡No! – concluyó el experto. Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después. Si colocamos nuestras piedras grandes primero, todo lo demás encontrará su lugar.

Sacó una bandeja donde tenía el material idéntico que había introducido en el frasco anterior y dijo: Bien señores. Si dejo que mis recursos se llenen de agua, de minucias que en cualquier momento tienen cabida, ¿cómo conseguiré atender los asuntos más importantes?

Si organizamos nuestro tiempo permitiendo que lo más importante se pueda llevar a cabo, SIEMPRE tendremos tiempo, para atender el resto de asuntos. Sin embargo, si nos dejamos absorber por las pequeñeces del día a día, nuestro trabajo será un tremendo fracaso.

¿Cuáles son tus piedras grandes?

 Autora: Begoña Pabón, Coach y experta en Liderazgo personal y empresarial

Cuatro Claves Para Poner Foco En Tu Éxito





Cada uno de nosotros está dotado de un talento único e importante. Es nuestro privilegio y nuestra aventura descubrir nuestra propia luz especial.

“Las grandes mentes tienen objetivos, las demás deseos” (Washington Irving)

Una de las claves para descubrir y convertirnos en ese héroe que llevamos dentro es tener claramente identificado nuestro Objetivo, nuestro propósito de vida. Seguro que conoces y has leído infinidad de claves y consejos para ayudarte a identificarlo; en cualquier caso y como creo que este es un ejercicio que todos deberíamos hacer y revisar, al menos una vez cada año, voy a compartir algunas reflexiones interesantes a este respecto.

Antes de definir ese Objetivo para tu vida quiero dejarte algunas consideraciones que de tan obvias, a veces las pasamos por alto:

  • No confundas tu trabajo con tu objetivo; no son lo mismo. Tu trabajo no necesariamente debe definirte; enlaza con tu objetivo pero no es tu objetivo.
  • Tus metas deben encajar con tu objetivo, es decir, lo que hagas de forma cotidiana debe estar alineado con tu propósito.
  • Tu objetivo no tiene que ser necesariamente impresionante; basta con que lo sea para ti.
  • Tu Objetivo no tiene que ser complicado. Haz que sea simple y que puedas explicarlo fácilmente.

Mi consejo… Párate y respóndete a las siguientes 2 preguntas básicas:

a) Qué hacemos 

b) Para qué lo hacemos.

Y para ayudarte a que puedas encontrar de una forma fácil el propósito de tu vida te dejo cinco preguntas que pueden ayudarte en tu camino para encontrarlo:

1. ¿Cuáles son las cinco cosas que te encanta hacer?
2. ¿Cuáles son las cinco cosas en las que eres realmente bueno?
3. ¿Qué consideras esencial hacer en la vida?
4. Si te tocara la lotería ¿Cuáles son las 3 cosas que harías?
5. ¿Qué te gustaría que dijeran de ti en tu funeral?

Si has podido contestarte a estas cinco preguntas de forma sincera y desde el corazón, estoy segura de que ya tienes muchas pistas para identificar tu propósito.

Ahora ya sólo tienes que enfocarte hacia el éxito aunque recuerda, el éxito es la suma de una elección + una decisión sobre lo que quieres Ser, Hacer y Tener. Ponte cuanto antes a ello y puedes hacer tus sueños realidad.

Autora: Begoña Pabón, Coach y experta en Liderazgo personal y empresarial

La Súper-Visión: Para Hallar El Camino Debes Saber A Dónde Vas





A todos nos gustaría ser recordados por nuestros valores, por lo que hemos hecho o aportado, aunque no siempre tenemos claros nuestros objetivos, hacía dónde nos dirigimos y lo que queremos lograr en la vida.

Cuando no sabemos qué queremos hacer, conseguir o lograr, vagamos día a día, consumiendo el tiempo, sin rumbo fijo, en muchas ocasiones con una gran hiperactividad, pero no logrando lo que realmente nos hace felices y deseamos hacer.

Hoy he seleccionado un escrito del gran maestro mexicano, Miguel Ángel Cornejo, titulado “En el final está la respuesta”, que nos hace una buena reflexión para mostrarnos lo importante que es tener unos objetivos claros, qué queremos lograr, lo que sin duda nos permitirá permanecer en el recuerdo de las personas y perdurar en el tiempo, una vez que hayamos abandonado esta vida.

Te invito a leas esta historia que sin duda te hará reflexionar y enfocarte mejor en tus logros, en tu misión…

Fui invitado a una ceremonia muy singular en la que se conmemoraba el séptimo aniversario del fallecimiento del padre de unos queridos amigos, en la cual se pronunciaron diversos discursos, lo que su pareja pensaba de él y de su vida; un trabajador cómo lo recordaba como líder; un hermano, el amor que le inspiró; un amigo recordó la calidad de su amistad que le entregó, y finalmente me correspondió a mí en calidad del mejor amigo de sus hijos y hablé de la presencia de su padre a través de mi experiencia con ellos, pues yo no tuve la oportunidad de conocerle personalmente, pero a través de ellos percibí su gran calidad humana.

Esta experiencia me hizo reflexionar que si lograba visualizar lo que quisiera que dijeran de mi vida una vez que dejara de existir podría encontrar mis objetivos principales y fundamentales.

Imagine usted por un momento que llega a un sepelio en el que curiosamente se dan cita sus seres más queridos e importantes, y para su sorpresa, al momento de mirar dentro del ataúd se da cuenta que es ¡usted!, y empieza a escuchar atentamente lo que dicen su pareja, amigos, colaboradores, hijos, parientes, en fin, hasta un representante de la sociedad a la que perteneció.

¿Es de su agrado lo que escucha?, ¿era lo que usted realmente deseaba lograr?, ¿ve realizada y concluida su misión? Es más, vayamos a los extremos, ¿si se muriera el día de hoy qué dirían?

Piense que ya pasó un año, ¿opinan lo mismo?, y que ya pasaron 20 años, ¿realmente su obra trascendió? Esta pequeña reflexión nos invita a madurar cuidadosamente cuál es nuestra misión existencial y evaluar si llevamos o no la dirección correcta, muchas veces nos esforzamos demasiado sin sentido alguno.

En un safari en África el guía puso a todos sus ayudantes a abrir una brecha, después de unas horas de arduo trabajo el guía dudó, se fue a la cima de una colina y gritó: “Detengan el trabajo, estamos en la selva equivocada”.

Cuántas veces nos sucede algo similar y nos esforzamos inútilmente por alcanzar algo que en el fondo no era precisamente lo que queríamos lograr. Los objetivos son como la brújula, nos indican el camino por nosotros elegido y si perseveramos, inevitablemente llegaremos.

Desafortunadamente, la mayoría de los seres humanos mueren extraviados, pues nunca tuvieron la claridad de lo que deseaban lograr y dando tumbos han improvisado la vida, en lugar de programarla para lograr lo que realmente desean realizar.

Es necesario detenerse, mirarnos a nosotros mismos, y con toda sinceridad cuestionarnos si vamos en la dirección correcta, y si es así adelante, está usted cierto de que está en el camino correcto, pero de lo contrario ¡de inmediato rectifique el rumbo!

Si aún no tienes clara tu misión, no esperes un minuto más, define cuál es tu misión y los objetivos en lo que deseas enfocarte para lograr aquello que más deseas.

[Vídeo] ¿Cómo Trabaja El Coaching?





¿Alguna vez te has preguntado qué puede hacer un Coach por ti o qué lograrías si comenzaras un programa de entretamiento personal?

Retos, objetivos, metas a lograr resultan más fáciles lograrlos, gracias al apoyo de un coach que te ayude a organizar mejor tus prioridades, te facilite las herramientas que necesitas y te ayude a pensar cuál es el mejor camino a seguir.

En este divertido vídeo y de forma muy gráfica puedes ver cómo trabaja el coaching.