Neuromarketing Político: Impuestos, Crisis Y Políticos





Si algo influye en nuestro estado anímico es reconocer que nos están engañando o que se manipula la información para hacer que parezcamos tontos y que no nos estamos enterando de nada. En relación esto, hace unos días leía un artículo sobre la Selección Española de Fútbol y cómo tributan nuestros futbolistas, que te recomiendo leas.

Estamos viviendo un cambio de modelo de vida, la sociedad, ese ente al que se le hace responsable de todos nuestros males o que no actúa de la forma adecuada, olvidándonos de que la “sociedad” somos todos, y que si cada uno de nosotros seguimos echando la culpa a otros y no asumimos nuestra parte, nada cambiará. Pero como comentaba, algo está cambiando y parece que ya no nos quedamos tan impasibles ante mentiras o falsas verdades; sólo hace falta observar lo que está sucediendo en estos últimos tiempos y ver cómo movimientos como el del 15 de mayo o lo que está sucediendo en estos días con los “indignados” de Wall Street en Nueva York, se ponen en marcha y reclaman lo que consideran justo.

En España, en breve, entramos de pleno en una campaña electoral que nos llevará a las urnas el 20 de noviembre, bueno yo diría que ya estamos, por eso hemos creído interesante publicar esta interesante de Francisco Misiego, autor del libro “Neuromarketing Político“. Espero que te resulte interesante…

Neuromarketing Político: Impuestos, Crisis Y Políticos

A mí en la facultad me enseñaron eso de que los impuestos deben ser progresivos, esto es, favorecer a los contribuyentes de menos ingresos, en búsqueda de una equidad fiscal.

Ahora los políticos progresistas no hacen más que hablar de las subidas de impuestos, sobre todo a los ricos, pero esto es una estrategia electoral que nos la tragamos. Porque ricos hay menos que de los otros y los que mantienen las finanzas públicas son las clases medias, cada vez más deterioradas económicamente.

El discurso de los conservadores es menos impuestos y el  de los progresistas el de equidad y que paguen más los “ricos”, pero esto son argumentos emocionales para conseguir votos. Pero luego la realidad es distinta cuando llegan al poder.

Todos hablan de reducir el impuesto de la renta y siempre se utiliza  en la comunicación la bajada del tipo marginal, que para no decirlo yo, Krugman y Wells  explican que “el tipo marginal viene a ser el impuesto adicional que se paga por un euro más de renta”.

Un amigo mío, universitario, abogado, y que estudió con mis mismos profesores, me decía cuando subió al poder el Partido Popular que habían rebajado los impuestos, y me costó convencerle que no era así, al final lo conseguí.

La forma de hacerlo está en reducir el número de tramos de la escala de gravamen, de forma que la mayor parte de los contribuyentes caen en medio, pero el PSOE ha hecho lo mismo, siguen pagando los mismos y un poco más.

Pero, no sólo por eso,  porque si en 1977 el tipo marginal más alto era del 25%, y ahora estamos en un 43%, es porque algo ha subido la presión fiscal, pero es que en los tramos inferiores es más alta, y la más baja es de un 24%, y ahí están los mileuristas que en 1977 estaban exentos; además de quitar deducciones, etc. Por supuesto esto es más complejo, pero sólo quiero trasmitiros un poco la idea.

Esto sin contar los impuestos indirectos que afectan por igual a todos, pero desde luego a los menos favorecidos.

Y es que como decía Von Mises: “Todo impuesto específico, así como todo el sistema de impuestos de una nación, se invalida a sí mismo por encima de una cierta tasa de impuestos”.

Y para que compensar un neoliberal con un marxista, ya nos decía Marx que “Charlar y hacer son cosas diferentes, más bien antagónicas”.

Las ideologías han desparecido o se están matizando, la “pela es la pela”, y no entiende de ideologías una vez alcanzado el poder.

¿Qué podemos hacer para cambiar esto?

Crisis Económica Y Neuromarketing Político





Ahora que se acerca el 20 N  y estamos sumergidos en la Pre Campaña Electoral, hemos creído interesante tratar el tema de las emociones relacionadas asociadas al marketing que utilizan los candidatos para convencernos y que les demos nuestro voto.

En este artículo, Francisco Misiego, autor del libro “Neuromarketing Político” analiza la situación actual y cuáles la reglas del juego electoral.

Realmente los políticos están ahora en un momento difícil porque más que un cambio político necesitamos un cambio de mentalidad.

En mi opinión, la crisis ya ha terminado, ya no estamos en crisis, es otra cosa. Estamos ante un nuevo escenario que está cambiando las reglas del juego  a partir de la  economía global, y por tanto  la sociedad,  en concreto la occidental, tendremos que adaptarnos.

Pero  está contrastado que  aquello que va contra nuestras convicciones hace que  nuestro cerebro se bloquee y sea más difícil el cambio de opinión, pero lo cierto es que se produce este efecto y más en situaciones de cambio tan brusco y que genera vértigo al individuo.

Y este efecto es el que están utilizando todos los políticos en el “mundo mundial” para generar ese miedo al cambio, en lugar de prepararnos para él.

Digo esto, porque curiosamente, el movimiento indignados está cobrando fuerza en Estados Unidos con Occupy Wall Street (Ocupar Wall Street) y antes en España con el 15 M.

Por eso Obama quiere poner la tasa Buffet, Rubalcaba el impuesto de patrimonio. Ahora el PSOE, copia iniciativas como la Sueca o la Belga, de las listas desbloqueadas, en las que los partidos elaboran las candidaturas pero el elector puede cambiar el orden de los candidatos.

En un caso las elecciones están a un año vista y en el otro a pocos meses, pero es aplicable a todos los partidos y países democráticos en mayor o menor medida.

Y es que desde luego ya saben que las emociones básicas en política son el miedo, la esperanza y el rechazo. Y el rechazo no es bueno para el voto, por eso parece que están intentando adaptarse a la nueva percepción de la sociedad en la que las ideologías han pasado a ser cosa del pasado, aunque pueden resurgir en cualquier momento, y no sé hasta qué punto puede ser bueno, porque el renacer puede ser en forma de extremismo en cualquier sentido.

Por tanto estamos asistiendo a un cambio en la forma de hacer marketing político, el neuromarketing, que no es sólo una forma de conocer la verdad de los pensamientos de la mente del votante, sino nuevas formulas adaptadas a conseguir un objetivo, ganar.

Pero no seamos del todo negativos con los políticos, no podemos olvidar “la teoría de la elección pública” que plantean que el valor de uso de los políticos por parte del electorado no es nulo, y el ciudadano obtiene beneficios de su elección.

Así, para el padre de la Escuela de la “Public Choice”, Buchanan, “la diferencia básica entre mercado y política no está en los tipos de valores o en los intereses que los individuos tratan de lograr, sino en las condiciones bajo las cuales los individuos persiguen sus diversos intereses. La política es una estructura compleja de intercambios entre individuos, una estructura dentro de la cual los individuos tratan de lograr colectivamente sus propios objetivos, individual y privadamente definidos, objetivos que no pueden alcanzarse eficazmente con los simples intercambios de mercado”(1).

Simplemente pongámoslo como una reflexión no partidista y hagamos un ejercicio mental.

(1)  BUCHANAN, James M.: Economía y Política. Escritos seleccionados, Universitat de Valéncia, Valencia, 1988, pág. 266.