A todos nos gusta que las cosas sucedan según nosotros queremos, a nuestra conveniencia y si es posible, sin demasiadas complicaciones… pero ¿Qué pasa cuando eso no ocurre o cuando otras personas nos reclaman compromisos no cumplidos?
En muchas ocasiones, y especialmente en el entorno de nuestras relaciones, tanto personales como profesionales, solemos jugar a “echarnos la culpa” ¿sabes de lo que hablo? Mira este vídeo…
¿Te has visto reflejado? ¿Qué te sugiere?¿Cuántas veces te has pillado “echando la culpa a alguien de algo”? y cuantas veces te has culpado tú por algo no terminado o por un error?…
En nuestra cultura, por tradición, por historia o religión, nos hemos acostumbrado a usar la palabra “culpa” con mucha facilidad y siempre con una connotación negativa.
Reflexionemos por un momento, ¿hablarnos de esta forma nos va a ayudar a avanzar en nuestro camino hacia el éxito?… ¿Cómo te sientes cuando alguien te “culpa” de algo?, ¿Y qué sientes tú cuando “culpas” a otros?
Permíteme que me aventure a contestarte… Cuando culpamos a otros sentimos una especie de alivio, “me he quitado el marrón de encima”, y en cambio cuando nos culpan sentimos que están siendo injustos con nosotros, que no tienen razón, que es una excusa…etc. En cualquiera de los casos ¿nos ayuda este comportamiento a nuestro desarrollo personal y el de los que nos rodean?…
Mi recomendación es que partamos de una creencia básica para este cambio: nosotros siempre podemos decidir lo que hacer o no hacer ante lo que nos sucede… tenemos siempre la responsabilidad (la capacidad de dar respuestas) de nuestra acción o de nuestra omisión, de nuestras palabras o de nuestros silencios, de nuestro compromiso o de nuestro desentendimiento… en definitiva… de cualquier hecho o experiencia que nos acontece.
Sólo desde la postura de ser responsable, de querer ser dueños de nuestro destino y tomar las riendas de nuestros pensamientos y acciones, podemos cambiar aquello que no nos gusta y marcar la diferencia. En nuestras vidas y en las organizaciones de las que formamos parte.
¿Te atreves con este reto? Os animo a que experimentemos nuevos comportamientos y disfrutemos de cómo esas nuevas acciones no solo nos mejoran como personas sino que mejoran y cambian también nuestro entorno.

El Coaching en cualquiera de sus tipos (Coaching de vida, Coaching Financiero, Coaching ejecutivo, etc.), es por muchas personas considerado bastante costoso, no voy a negarlo, es costoso, pero lo importante es si vale lo que cuesta. Un coche o una casa son siempre costosos pero lo importante es si vale lo que estamos pagando por ello.