El Otoño Es Una Buena Época Para La Puesta A Punto De Tu Negocio





Estamos a punto de comenzar el último trimestre del año, y qué mejor manera de tomar la recta final del año, que haciendo una revisión de nuestra estrategia de negocio y tomando impulso para realizar los cambios necesarios y enfocarnos mucho más y mejor en nuestros clientes.

Queremos compartir hoy contigo unas interesantes reflexiones de José Carrasco,  general manager de Fersay Electrónica, que nos anima a tomar impulso en la recta final del año y a revisar nuestra estrategia de negocio para tener un mejor año en ventas y resultados.

La época veraniega que ya nos abandona, siempre es momento o debería de serlo para la reflexión, para coger aire aunque sea tras el breve descanso que hayamos tenido o los primeros días a nuestra vuelta en los que siempre venimos con mayor serenidad.

Es muy difícil y complicado en momentos turbulentos en la economía como ahora tener ni siquiera un respiro mínimo para analizar con mayor detenimiento si la dirección en la que estamos enfocando nuestro negocio es exactamente la que habíamos previsto a principios de año o la vorágine nos ha supuesto alguna desviación que por pequeña que parezca, nunca va a resultar inofensiva.

En la realidad Europea que sin duda nos afecta y más concretamente la realidad española todos hemos podido percibir por nosotros mismos que la situación tras el obligado paréntesis de Agosto sigue teniendo demasiadas incertidumbres y debilidades lo que todavía nos obligará sin duda a ponerle más ganas, más materia gris y más cambios en la organización de nuestra compañía que tiene que adaptarse si o si a la situación real.

Sin diagnóstico certero el médico no puede actuar salvo a riesgo de dañar la salud del paciente, o invierte el tiempo suficiente en acertar en el diagnóstico, o luego se paga muy caro y lo mismo nos puede suceder a nosotros si no lo enfocamos así. Además sin cambio no hay anticipación y solo vamos chupando rueda y si no hacemos una mínima parada para analizar y diagnosticar correctamente será un riesgo enorme. 

Como muy bien dice Tom Peters, “si no estás en tu día ideal, le regalas a tu competidor la posibilidad de que él si lo aproveche y te adelante en ese momento”. No podemos perder ni un solo día, no podemos malgastar ya ninguna oportunidad por breve que sea.

Además revisar donde estamos exactamente y aceptar cualquier desvío por pequeño que sea, requiere de un mínimo de humildad, ya que la arrogancia nos vuelve ciegos porque todo lo que sea prepotencia o exceso de soberbia destruye nuestro aprendizaje, ya no hay forma de aprender si antes no aceptamos que necesitamos pararnos, autoevaluarnos y rectificar si fuese necesario. Rectificar es de sabios, pero a veces parece que nos cuesta demasiado y nos olvidamos de que somos humanos y tenemos el derecho a reconocer y rectificar sin que por ello nos afecte a nuestro ego, que debe seguir a tope porque lo importante es que somos responsables por intentar conseguir lo mejor para todos y no tiene porque ser a la primera.

Es curioso como los niños, libres de tantos prejuicios aprenden a base de intentos a conseguir las cosas tras muchos tropiezos y sin embargo reaccionamos motivándoles, admitiendo sus fallos como algo natural y animándoles a que lo sigan intentando las veces que haga falta pero cuando crecemos perdemos eso por estar más pendientes de lo que pensarán de nosotros que del propio objetivo que debemos perseguir con perseverancia, perdemos esa capacidad de regeneración, perdemos la posibilidad de intentarlo más veces, como si al no salir bien a la primera nos diese vergüenza volverlo a intentar.

Debemos tener en cuenta además hablando de prejuicios que no hay nada noble en superar a otros, lo verdaderamente noble es siempre superarnos a nosotros mismos, a nuestro anterior yo y que lo que nos hizo tener éxito en el pasado muy posiblemente ya no aporta valor en el presente y menos aún en el futuro. Los cambios en el entorno son tan radicales, globales y rápidos que no permiten formulas estables en nuestras empresas, por eso mismo debemos estar en permanente vigilancia y esto requiere coger aire y revisar todo poniendo en duda lo que antes nos parecía tan claro.

Casi todo lo que decidimos viene dado por elecciones que hacemos en diferentes momentos en los cuales nuestra parte emocional no está igual, por ejemplo podemos decidir si queremos ser el pasajero o el conductor según nuestro estado de ánimo, al igual que podemos elegir ser el mosquito o el parabrisas, pero si elegimos no tomar ninguna decisión ya hemos elegido ser el mosquito en el parabrisas. Retrasar decisiones es el principio del fracaso.

Por otra parte también debemos compartir con nuestro equipo no solo lo que nosotros hacemos porque para eso somos responsables de ello, sino tener que lidiar con la incompetencia propia en algunos momentos y la de los demás, ya que la competencia no requiere de gestión alguna, pues si todo se hace bien no necesitamos supervisar nada, es cuando las cosas no van al 100% a su sitio cuando debemos intervenir.

Las personas competentes no necesitan atención y gracias a eso podemos dedicar una parte de nuestro tiempo a la reflexión estratégica, aspecto tan importante para nuestra supervivencia.

Nuestro equipo espera que estemos ahí en los momentos más cruciales dando la cara pero tampoco quieren que estemos encima de ellos sin dejarles espacio para que demuestren sus capacidades y el secreto de un buen líder es precisamente saber donde estar en cada momento y saber cuándo intervenir o dejar hacer.

Como dice una frase a la que no se le puede reprochar falta de sinceridad, cuando un obstáculo se manifiesta no llores, recuerda que todo regalo viene envuelto en papel llamado “dificultad”. Si nada era fácil antes, ahora es todavía un mayor reto pero también tiene más mérito permanecer con nuestra empresa abierta, viva y haciendo cosas nuevas para seguir en el mercado cuando otros ya no están.

Es muchas veces cuestión de voluntad, de no rendirse, quien quiere hacer algo encuentra un modo, quien no quiere hacerlo encuentra una excusa para su comodidad.

Además si no somos capaces de planificar nuestro éxito estaremos planificando nuestro propio fracaso, revisemos y adaptemos la planificación para este último trimestre del año, no nos conformemos con seguir el patrón trazado a principios de año con lo mucho que ha cambiado el mundo en general y la economía en nuestro entorno en particular.

Me despido con otras frases dignas de hacernos reflexionar en el momento actual:

Muchas firmas no logran aprender de sus errores y tampoco de sus éxitos porque los nuevos mercados se abren a mayor velocidad que las mentes necesarias para comprenderlos.

Los pescadores saben que el mar es peligroso y las tormentas terribles, pero nunca han considerado estos peligros razón suficiente para permanecer en tierra.

Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos.

Saludos y adelante, como dice Santiago Álvarez de Mon, con Ganas, GANAS.

El Juego De Echar La Culpa ¿Juegas O Te Aburre?





A todos nos gusta que las cosas sucedan según nosotros queremos, a nuestra conveniencia y si es posible, sin demasiadas complicaciones… pero ¿Qué pasa cuando eso no ocurre o cuando otras personas nos reclaman compromisos no cumplidos?

En muchas ocasiones, y especialmente en el entorno de nuestras relaciones, tanto personales como profesionales, solemos jugar a “echarnos la culpa” ¿sabes de lo que hablo? Mira este vídeo…

¿Te has visto reflejado? ¿Qué te sugiere?¿Cuántas veces te has pillado “echando la culpa a alguien de algo”? y cuantas veces te has culpado tú por algo no terminado o por un error?…

En nuestra cultura, por tradición, por historia o religión, nos hemos acostumbrado a usar la palabra “culpa” con mucha facilidad y siempre con una connotación negativa.

Reflexionemos por un momento, ¿hablarnos de esta forma nos va a ayudar a avanzar en nuestro camino hacia el éxito?… ¿Cómo te sientes cuando alguien te “culpa” de algo?, ¿Y qué sientes tú cuando “culpas” a otros?

Permíteme que me aventure a contestarte… Cuando culpamos a otros sentimos una especie de alivio,  “me he quitado el marrón de encima”, y en cambio cuando nos culpan sentimos que están siendo injustos con nosotros, que no tienen razón, que es una excusa…etc. En cualquiera de los casos ¿nos ayuda este comportamiento a nuestro desarrollo personal y el de los que nos rodean?…
Mi recomendación es que partamos de una creencia básica para este cambio: nosotros siempre podemos decidir lo que hacer o no hacer ante lo que nos sucede… tenemos siempre la responsabilidad (la capacidad de dar respuestas) de nuestra acción o de nuestra omisión, de nuestras palabras o de nuestros silencios, de nuestro compromiso o de nuestro desentendimiento… en definitiva… de cualquier hecho o experiencia que nos acontece.

Sólo desde la postura de ser responsable, de querer ser dueños de nuestro destino y tomar las riendas de nuestros pensamientos y acciones, podemos cambiar aquello que no nos gusta y marcar la diferencia. En nuestras vidas y en las organizaciones de las que formamos parte.

¿Te atreves con este reto? Os animo a que experimentemos nuevos comportamientos y disfrutemos de cómo esas nuevas acciones no solo nos mejoran como personas sino que mejoran y cambian también nuestro entorno.

Fórmula Mágica Para La Gestión Del Cambio





La dificultad no está en las nuevas ideas, sino en superar las antiguas que, para todos los que hemos sido educados como la mayoría, se ramifican hacia cada rincón de nuestra mente” (John Maynard Keynes)

La mayoría de las personas nos resistimos al cambio, a pesar de que racionalmente podemos entender la necesidad del mismo, especialmente, en las circunstancias donde hoy nos movemos en las que el cambio es vertiginoso, prácticamente de un día para otro.

Y entonces ¿por qué lo hacemos? … como dice Maynard, no es tanto que nos asusten las nuevas ideas, sino el peso y la influencia de nuestros propios modelos mentales y nuestras creencias que se han venido cimentando a lo largo de los años de nuestra existencia y hasta hoy.

Nos resistimos a aceptar nuevas cosas por lo distintas que son de lo que estamos acostumbrados.
Y entonces… ¿Qué podemos hacer? Es simple… aceptar la propia responsabilidad sobre aquello que hacemos o dejamos de hacer, y hacernos las preguntas adecuadas para alcanzar lo que realmente queremos; no se trata de rechazar todo lo pasado sino de aprender de ello y gestionar ese aprendizaje a nuestro favor.

Sólo desde el deseo real de conseguir un objetivo claro y el compromiso personal con ese logro podemos reunir el valor suficiente para dejar atrás nuestros lastres y avanzar hacia nuevas habilidades, desarrollando nuevas creencias que nos potencien y saquen lo mejor de nosotros mismos y nos permitan dar los primeros pasos para empezar el camino.

Podría decirse que existe una fórmula “mágica” para provocar y poner en marcha el cambio:

I x V + P > R

Insatisfacción x Visión + Primeros paso > Menor resistencia

Cuando la Insatisfacción que nos provoca nuestra situación actual se acrecienta con la satisfacción de la Visión que queremos, y con esta combinación damos los Primeros pasos, sólo entonces, podemos vencer la Resistencia al cambio. Mira este vídeo y reflexiona.

¿Tienes ya definida tu visión?

¿Quieres seguir en tu situación actual de insatisfacción y frustración?

¿A qué esperas para ponerte en marcha?

Todo depende sólo de TI.

El Poder De Los Hábitos Como Herramienta De Cambio





Cuando no conseguimos en nuestra vida los resultados que queremos, una de las actitudes más productivas como ya hemos mencionado en algún otro artículo, es la de preguntarnos a nosotros mismos cómo hemos llegado hasta ahí y cómo es la vida que llevamos. Una máxima que suele cumplirse y que nos hace más fácil tomar acción es pensar que así como actuamos en un día, así es como hacemos en nuestra vida. Y lo cierto es que nuestro día se construye en una gran mayoría, de hábitos que repetimos sin pensar y que hacemos de forma automática.

Lo define claramente esta celebre cita de Aristóteles: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción; siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino”.

La pregunta es … ¿crees que tus hábitos actuales te llevarán a donde quieres llegar?, ¿Quieres cambiar tus hábitos o desarrollar nuevos?, ¿Pueden cambiar las personas?… En coaching creemos que conductas sostenidas a lo largo del tiempo se incorporan a la identidad de la personas, y dicen los expertos que basta con repetir la misma acción durante 21 días consecutivos para que se convierta en un hábito ¿vamos a perder esa oportunidad entonces para empezar a hacer cosas nuevas?

Por el momento, vamos a desglosar los 4 pasos básicos para producir cambios verdaderos en tu día y de ahí…en tu vida:

  1. Maneja tu estrés: si no lo haces no puedes iniciar nuevas conexiones para nuevas acciones y en consecuencia te mantienes en tus rutinas habituales.
  2. Define lo que quieres y concéntrate sólo en eso: no pienses y concentres tu atención en lo que no quieres; define lo que quieres de la manera más precisa posible.
  3. Detecta tus creencias limitantes y sustitúyelas por creencias poderosas.
  4. Aprende a sacar el máximo partido de tu cerebro y tu mente

Recuerda: para poder cambiar tus resultados, tienes que cambiar tus pensamientos y por lo tanto, es necesario que revises tus creencias (eso que ahora crees te ayuda a avanzar o te está frenando). Sólo tú tienes la respuesta, porque tus creencias configuran la forma que tienes de mirar al mundo y por lo tanto de interpretar la realidad.