Dime Cómo Vives Tu Empresa Y Te Diré Quién Te Sucede

Esta fue mi respuesta a la consulta de un cliente, propietario y fundador de una empresa familiar. A partir de esto, fue descubriendo por sí solo lo que debía transformar en su vida diaria.

Te preguntarás cuál fue su consulta ¿no?

¿Por qué ninguno de mis hijos quiere tomar el timón?

Se lo veía acongojado y preocupado porque sentía que su sucesión no sería simple y temía que su empresa, la que había creado y sostenido durante 20 años, se desmoronara cuando él ya no estuviera o quisiera retirarse.

– Y Tú ¿qué crees? – le dije. Cuéntame. Conoces mejor que yo tu empresa y tu familia.

Comenzó a relatarme algunas situaciones y se tranquilizó en el transcurso de nuestra conversación al poder visualizar que tenía el poder de cambiar la situación desde ese mismo día. – ¿Sabes qué es la Propiedad Emocional? – fue mi pregunta. A su no, se lo expliqué con más preguntas para que reflexionara:

  • ¿De qué hablas cada desayuno, cada almuerzo, cena o momento que compartes con tus hijos y nietos?
  • ¿Cuál es tu emoción más frecuente al hablar de tu trabajo, tu empresa, etc.? ¿Les das posibilidades de que te den su mirada para solucionar los temas o los sobreproteges y “anulas” como adultos o futuros adultos que toman decisiones?
  • ¿Les das espacio, aunque estén aprendiendo, para generarles experiencia, confianza y compromiso?

Y quedó callado, casi mudo. Podía escuchar sus pensamientos en su cabeza moviéndose sin detenerse.

Le conté entonces a modo de ejemplo que podían servirle – desde hace muchos años suelo escuchar a fundadores o dueños actuales de empresas familiares decir algo así como:

  • ¡He dejado mi vida en la empresa!
  • ¡No podría Vivir sin ella!
  • La empresa y la familia, una misma cosa, un mismo problema.
  • Ninguno tiene el amor ni quieren dedicarle el tiempo que yo tengo para la empresa!
  • ¡Todo lo que hago, lo hago por mis hijos y las futuras generaciones!
  • ¡Abracé más a la almohada pensando en problemas de la empresa que a mis hijos. Siempre callé para no preocuparlos. Lo viví en soledad, ya tendrán tiempo para ocuparse a futuro.
  • Trabajo de sol a sol para darles lo mejor, dejarles un patrimonio, un medio de vida cuando ya no esté.
  •  Soy un hombre orquesta que fundé, dirijo, gestiono, estoy en lo operativo, negocio. Soy un todólogo, haciendo elásticos los días de tan solo 24 h., y así los 365 días del año. Año tras año…
  • No me he tomado vacaciones. Hay que estar en la empresa Al pie del cañón.
  • Etc., etc., etc. –

Muchas de estas expresiones muestran su gran propiedad emocional pero, otras llevan un mensaje que desalienta a las futuras generaciones a  adquirir esa propiedad emocional.  Más que enamorarlos, comprometerlos, generarles identidad y sentido de pertenencia, ganas de participar y tomar decisiones, los ahuyenta.

Y entonces, ya para cerrar y que descubriera qué podría cambiar ese mismo día, le planteé nuevas preguntas…

  • ¿Qué escuchas en todas estas expresiones?
  • ¿Qué podrías rescatar?
  • ¿Qué transmiten a sus generaciones entrantes y/o venideras?
  • ¿Qué posibilidades abren y cuáles cierran?
  • ¿Quién elegiría identificarse (siendo parte o estando al mando) con una empresa que sólo trae dolor de cabeza, que no te permite disfrutar la vida, que te quita el tiempo para tus hijos o tus afectos, etc., etc., etc.?, ¿Acaso tú lo harías si estuvieras en su lugar?
  • ¿Qué cambio diario podrías asumir?

De todo esto se trata la PROPIEDAD EMOCIONAL.

Muchos la definen como el estado en el que las personas sienten que la propiedad de la empresa, o parte de ella, es suya, y por tanto, responsables de tomar decisiones favorables en el largo plazo para los intereses de la empresa familiar; aún no siendo propietarios formales.

Es por tanto necesario ir formando a los jóvenes para que sean “buenos propietarios y tomadores de decisiones y en familia” desde la cuna (quizás por aquel refrán: “Lo que se mama desde la cuna o con el biberón”).  Aprendiendo  a AMAR LA EMPRESA y lo que implica, a IDENTIFICARSE con los VALORES FAMILIARES y a COMPROMETERSE con su VISIÓN para cumplir su MISIÓN. Y así descubrió todas las respuestas que buscaba. Las claves que tenía en sus manos para legar su Empresa Familiar. Por ello, para finalizar retomo el título de este artículo….

Dime cómo vives tu empresa…

Dime cómo hablas acerca de ella (el lenguaje no es inocente, tiene sus consecuencias de todo tipo)

Te diré quién te sucede…

Finalmente, tengo una invitación para hacerte. El próximo jueves 28 de junio desarrollaré un Seminario Online gratuito enfocado en Empresas Familiares donde se profundizará  este tema y otras claves muy relevantes para su Supervivencia y Sustentabilidad.

Te invito a registrarte, pulsando en este enlace. Será un gusto seguir reflexionando juntos…

Autora: Silvana Mariel Muñoz, Coach -Mentor de Empresas Familiares

 

 

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  1. Ernesto
    3 meses ago

    Gracias por el articulo, muy interesante.

    Saludos

    Ernesto

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