¿Cómo Miras Tú A La Vida?

En ocasiones, cuando no estamos bien, lo que yo llamo “no estar muy fina”, tendemos a no ver la realidad tal y como es distorsionando los hechos que nos ocurren o lo que las personas que están cerca creemos que nos hacen o dicen. Y es que como dice el refrán: “No hay palabras mal dicha sino mal interpretada”.

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Lo que sucede en realidad son hechos neutros en sí mismos y dependiendo de cómo nos afectan los interpretamos de una forma u otra.

Lo que determina cómo nos sentimos es la forma de analizar lo que nos está ocurriendo, lo que sentimos en esa situación, y esto hace que cada uno de nosotros le demos un significado u otro.

Es muy probable que cuando una persona te dice algo, no lo haga con la intención de dañarte sino de ayudarte, pero si tú te sientes mal o no estás en tu mejor momento, lo tomes como una agresión, y desde ahí, desde ese pensamiento, desde esa emoción, hay pocas cosas que puedas construir o ver de forma positiva.

Esto me lleva directamente a la pregunta que te hacía en este post ¿Cómo miras tú a la vida?

Pues dependerá del cristal con que la mires. Si tienes una actitud positiva y te sientes bien todo lo verás de color de rosa y contribuirá a que lo entiendas como algo bueno para ti. Por el contrario, si lo ves con una actitud negativa, entonces lo que verás, o sentirás, es todo lo negativo sin analizar nada más.

Y es que la actitud tiene mucho que ver con que tengas una vacía o sin sentido, o por el contrario, tengas una “10”, una vida llena de disfrute, felicidad y alegría.

¿Crees que esto no es así? Pues déjame que te cuente una historia, es probable que la conozcas pero te invito a la leas y reflexiones sobre ella, y luego me dices…

Imagina esta situación…

Una familia está terminando de desayunar antes de que cada uno se vaya a sus obligaciones. De repente el hijo pequeño, sin darse cuenta y por estar jugueteando, derrama una taza de café y mancha la camisa de su padre. Éste se enfada mucho y regaña al niño de forma severa. Se vuelve a su mujer y la critica por haber colocado tan cerca la taza de café y se enzarzan en una discusión acalorada. Gritando se va a cambiar de camisa. 

Cuando regresa a la cocina se encuentra a su hijo demasiado ocupado llorando y sin haber terminado el desayuno, más gritos, y a su mujer saliendo rápido para el trabajo porque llega tarde, y lo peor de todo, el niño ha perdido el autobús de la escuela.

Siguen los gritos, las riñas, ahora todos están realmente enfadados y con una actitud de pocos amigos.

Al padre no le queda otra que llevar al niño al colegio, pero como él también llega tarde al trabajo, conduce muy deprisa y se salta un semáforo. Debido a esta infracción un policía le para y le pone una multa.

El niño llega al colegio y sale corriendo sin despedirse y muy triste por toda esta situación.

Finalmente, el padre llega a la oficina, cabreado, tarde y con una multa de tráfico. Cuando llega a su mesa cae en la cuenta de que con todo lo que ha pasado se le ha olvidado el maletín con un informe imprescindible para su trabajo de hoy. Ha de volver a casa por él.

Su día ha sido terrible, todo ha ido de mal en peor, y con un humor de mil demonios.

Cuando llega a casa por la noche la situación tampoco es mucho mejor. Encuentra a su mujer enfadada y a su hijo triste y abatido.

¿Cuál es el balance del día? Un día horrible para todos y un ambiente familiar de pena.

Pero ¿qué fue lo que provocó este mal día para todos?

    • ¿El café lo causó?
    • ¿El hijo o la madre lo causó?
    • ¿El policía lo causó?
    • ¿El padre lo causó?
    • ¿El dejarse el maletín lo causo?

Creo que lo ves claro, lo que lo causó todo fue la actitud del padre que provocó toda esta reacción en cadena. El padre no tenía control sobre lo que pasó con el café. Sin embargo, la forma en cómo reaccionó fue lo que causó su mal día.

¿Se podría haber hecho algo diferente para que esto no sucediera? Bien, volvamos a revivir otra vez la escena con algún cambio.

El café salpica al padre. Su hijo está a punto de llorar esperando la bronca. El padre se controla y le dice: – “No pasa nada cariño, esto se lava, pero pon más atención y cuidado la próxima vez” -.

Va a su habitación, se cambia de camisa, y toma su maletín. Cuando sale por la puerta ve a su hijo tomando el autobús del colegio, lo despide con la mano y ve la gran sonrisa y el beso que le tira su hijo.

Su mujer se despide con un beso y él sale para su trabajo tranquilo y relajado.

Cuando vuelven todos a casa, la paz y la armonía reinan en casa.

¿Sigues pensando que no es cuestión de actitud lo que te sucede y cómo tú estás viendo la vida? ¿De que tú no tienes nada que ver en lo que te sucede o que no lo puedes cambiar?

Yo pienso que tú tienes el poder de decidir cómo quieres que sea tu vida y decidir cómo quieres que sea.

Autora: Lola García, Directora del Club Círculo de Marketing

Si te  ha gustado y crees que a alguna persona a la que conozcas le puede venir bien, te agradeceré que lo compartas. Además, si  nos aportas tus ideas o vivencias en los comentarios ayudarás a otros a que también vean cómo pueden cambiar sus vida.

 

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  1. Isabel
    3 años ago

    Estupendo ejemplo cotidiano, muy cercano y muy cierto. Gracias!

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