Allá Tú Con Tu Problema

No siempre escuchamos a quién nos pide ayuda. Vivimos tan metidos en nuestro mundo, en lo que nos pasa a nosotros, que cuando alguien se acerca a pedir apoyo, no estamos dispuestos a escuchar, y menos en ver qué podemos hacer por esas personas que están tan cerca de nosotros, creyendo que lo que a ellas les está pasando a nosotros no nos afecta.

Relacionado con este tema, hoy te traigo una historia, que leía en el blog de un experto en productividad y mapas mentales, Rafael Bravo, la de un pequeño ratón que agobiado por lo que para él era un gran peligro, trató de pedir ayuda pero nadie le escuchó. El final es interesante, no te lo pierdas.

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.

Sintió emoción pensando qué era lo que contenía.

– ¿Qué tipo de comida puede haber allí? – Se preguntó el ratón.

– ¡Por fin llegó! – dijo el granjero

– ¡Abrámoslo! – dijo la esposa.

El ratón quedó horrorizado cuando descubrió que se trataba de una ratonera.

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:

– ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:

– Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice:

– ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!…

– Discúlpeme Sr. Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted.

Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

Lo mismo le pasó cuando se acercó al cordero, hizo oídos sordos a lo que el ratón le contaba, total para qué, a él no le afectaba en absoluto.

Entonces el ratón se dirigió a la vaca, y ésta le dijo:

– Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no, es más, estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima.

La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa.

La cobra picó a la pobre mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital.

Ella volvió con fiebre.

Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien con fiebre, nada mejor que un caldo.

El granjero tomó su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla.
Para alimentar a sus visitantes, el granjero mató el cordero.

Sin embargo, desafortunadamente la mujer no mejoró y al poco tiempo terminó muriendo.

El granjero entonces tuvo que vender la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

Así que: La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no te concierne, por lo tanto no le debes prestar atención, piénsalo dos veces.

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