¿Pierdes El Tiempo O Planificas?

Todo buen principio requiere de un buen planteamiento inicial. Si quieres iniciar algún proyecto, realizar cambios en tu vida personal o profesional, o quizás proponerte nuevos retos, lo ideal, es que cuando comiences a ver qué debes o quieres hacer hagas una profunda reflexión.

Sucede que tenemos tanta prisa por comenzar que nos olvidamos de lo importante que es darnos un tiempo para reflexionar y analizar. Una primera fase bien planteada, analizada y reflexionada te va a ayudar a ser más productivo y tener más tiempo para realizar otras tareas, además de tomar decisiones más acertadas.

Hay veces, que somos tan impacientes, que tenemos tanta prisa por empezar, que no nos damos cuenta que en lugar de acelerar el proceso que estamos iniciando, lo que conseguimos son acciones poco acertadas, decisiones inadecuadas y frustración por la no obtención del logro que perseguimos.

No sé si conoces la historia de leñador, es una fábula que se repite y comenta mucho en seminarios y charlas sobre planificación y optimización del tiempo, pero aunque es muy repetida y a mi me gusta mucho utilizarla,nos olvidamos de ella.

Veamos este cuento del buen leñador:

Un leñador fue a buscar trabajo a una finca maderera. La paga era buena y las condiciones de trabajo excelentes, así que el leñador fue decidido a dar el ciento por ciento para impresionar al jefe.

El primer día el capataz le entregó un hacha asignándole una zona espesa de árboles. El hombre salió entusiasmado y cortó dieciocho árboles. El capataz lo felicitó, invitándolo a continuar esforzándose.

Muy contento, el leñador se fue temprano a la cama, decidido a que el día siguiente mejoraría el trabajo realizado. Estaba tan nervioso por demostrar su valía, que bien temprano, nuestro hombre estaba ya trabajando arduamente en el bosque. Sin embargo, no consiguió cortar más que quince árboles. El leñador pensó: “Que raro, debo haberme haber cansado” y decidió acostarse apenas anocheció.

Al día siguiente volvió a salir temprano decidido a batir su propia marca de dieciocho árboles, pero tampoco lo consiguió, ese día no llegó ni a la mitad.

Se fueron sucediendo los días y en cada jornada cortaba menos: un día fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo luchando toda la jornada para apenas lograr talar dos árboles. Muy deprimido, pensando en lo que su capataz le diría, el leñador le contó lo que le estaba pasando, y le juró y perjuró que él se esforzaba hasta el agotamiento.

El capataz le miró con una ligera sonrisa y le preguntó: “Y tu hacha, ¿cuándo la afilaste la última vez?”. El leñador sorprendido le respondió: “¿Afilarla? ¡Ni siquiera pensé en eso, no perdí tiempo en afilarla, estaba demasiado ocupado cortando árboles!”

Ilustrativa historia que nos muestra cómo nos olvidamos de prepararnos para el trabajo que vamos a desarrollar, olvidándonos de que con una buena planificación, nuestros esfuerzos y trabajo serán menores, y nuestros logros más fáciles de conseguir.

Ya sabes, toma esta historia como referencia cuando vayas a emprender o planificar tus trabajos, tus proyectos, tus metas y tus sueños, logrando alcanzar lo que deseas de una forma más fácil, más sencilla y con menor esfuerzo.

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