La Súper-Visión: Para Hallar El Camino Debes Saber A Dónde Vas

A todos nos gustaría ser recordados por nuestros valores, por lo que hemos hecho o aportado, aunque no siempre tenemos claros nuestros objetivos, hacía dónde nos dirigimos y lo que queremos lograr en la vida.

Cuando no sabemos qué queremos hacer, conseguir o lograr, vagamos día a día, consumiendo el tiempo, sin rumbo fijo, en muchas ocasiones con una gran hiperactividad, pero no logrando lo que realmente nos hace felices y deseamos hacer.

Hoy he seleccionado un escrito del gran maestro mexicano, Miguel Ángel Cornejo, titulado “En el final está la respuesta”, que nos hace una buena reflexión para mostrarnos lo importante que es tener unos objetivos claros, qué queremos lograr, lo que sin duda nos permitirá permanecer en el recuerdo de las personas y perdurar en el tiempo, una vez que hayamos abandonado esta vida.

Te invito a leas esta historia que sin duda te hará reflexionar y enfocarte mejor en tus logros, en tu misión…

Fui invitado a una ceremonia muy singular en la que se conmemoraba el séptimo aniversario del fallecimiento del padre de unos queridos amigos, en la cual se pronunciaron diversos discursos, lo que su pareja pensaba de él y de su vida; un trabajador cómo lo recordaba como líder; un hermano, el amor que le inspiró; un amigo recordó la calidad de su amistad que le entregó, y finalmente me correspondió a mí en calidad del mejor amigo de sus hijos y hablé de la presencia de su padre a través de mi experiencia con ellos, pues yo no tuve la oportunidad de conocerle personalmente, pero a través de ellos percibí su gran calidad humana.

Esta experiencia me hizo reflexionar que si lograba visualizar lo que quisiera que dijeran de mi vida una vez que dejara de existir podría encontrar mis objetivos principales y fundamentales.

Imagine usted por un momento que llega a un sepelio en el que curiosamente se dan cita sus seres más queridos e importantes, y para su sorpresa, al momento de mirar dentro del ataúd se da cuenta que es ¡usted!, y empieza a escuchar atentamente lo que dicen su pareja, amigos, colaboradores, hijos, parientes, en fin, hasta un representante de la sociedad a la que perteneció.

¿Es de su agrado lo que escucha?, ¿era lo que usted realmente deseaba lograr?, ¿ve realizada y concluida su misión? Es más, vayamos a los extremos, ¿si se muriera el día de hoy qué dirían?

Piense que ya pasó un año, ¿opinan lo mismo?, y que ya pasaron 20 años, ¿realmente su obra trascendió? Esta pequeña reflexión nos invita a madurar cuidadosamente cuál es nuestra misión existencial y evaluar si llevamos o no la dirección correcta, muchas veces nos esforzamos demasiado sin sentido alguno.

En un safari en África el guía puso a todos sus ayudantes a abrir una brecha, después de unas horas de arduo trabajo el guía dudó, se fue a la cima de una colina y gritó: “Detengan el trabajo, estamos en la selva equivocada”.

Cuántas veces nos sucede algo similar y nos esforzamos inútilmente por alcanzar algo que en el fondo no era precisamente lo que queríamos lograr. Los objetivos son como la brújula, nos indican el camino por nosotros elegido y si perseveramos, inevitablemente llegaremos.

Desafortunadamente, la mayoría de los seres humanos mueren extraviados, pues nunca tuvieron la claridad de lo que deseaban lograr y dando tumbos han improvisado la vida, en lugar de programarla para lograr lo que realmente desean realizar.

Es necesario detenerse, mirarnos a nosotros mismos, y con toda sinceridad cuestionarnos si vamos en la dirección correcta, y si es así adelante, está usted cierto de que está en el camino correcto, pero de lo contrario ¡de inmediato rectifique el rumbo!

Si aún no tienes clara tu misión, no esperes un minuto más, define cuál es tu misión y los objetivos en lo que deseas enfocarte para lograr aquello que más deseas.

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  1. Jesus Guevara
    5 años ago

    Totalmente de acuerdo Lola.
    Yo soy de la idea que una persona debe de tener metas tanto temporales como espirituales, y cada una de estas metas deben de estar divididas en corto, mediano y largo plazo.

    Algo muy importante que tenemos aprender es a “saber equilibrar” estas metas, es decir no descuidar una por alcanzar otra, por ejemplo, si en esta vida nuestra única meta es adquirir bienes temporales y solo es eso, ps tristemente al final de nuestra jornada en esta tierra no se hablara muy bien de nosotros; pero si aprendemos a equilibrar tanto lo temporal como lo espiritual, nuestro legado sera transmitido por generaciones, y que mejor si es a través de nuestra familia.

    Saludos y mucho éxito 🙂


    • LolaGarcia
      5 años ago

      Muchas gracias Jesús por tu aportación.

      Saludos,

      Lola García

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