Globalización: Políticos Y Emprendedores

Cuando hablamos de globalización nuestra asociación inmediata es economía, después seguramente: capitalismo, empresas globales,  en el lado amable del  nuestra emoción, y desigualdad, explotación, pobreza, del otro lado.

Los conceptos de seguridad, defensa y protección social son utilizados como marcos conceptuales neurolingüísticos, para llevarnos al voto en un sentido o en otro.

Pero esto ya no es sólo economía, es política.


Los mensajes políticos en campaña se han convertido en globales o no, y si de verdad ”la tierra es ya plana”, como nos decía Friedman, o es simplemente un marco conceptual más utilizado por los políticos.

Hasta ahora todos los autores han utilizado un concepto, pero realmente no han bajado la parte racional del mismo, construyendo un concepto. Pero esto tiene más importancias que los datos o cifras, que además son tan elevadas que ni siquiera almacenamos en nuestra memoria operativa o a corto plazo, sino que se transforma en sentimientos de euforia o de desesperanza, según sean.

En los momentos de crecimiento económico nuestras neuronas espejo hacían que todo fuera alegría, ahora con la crisis, pena. La última crisis financiera, es global, de eso no cabe duda, pero siempre las ha habido ¿qué es lo que pasa ahora distinto de los tulipanes? En la que todo un país pensó que con independencia del precio al que comprara siempre iban a obtener beneficios. ¿el regulador no tomaba medidas para proteger al inversor?  Pues ya en 1720 se promulgó la Bubble Act (Ley de la Burbuja), de ahí el nombre de burbujas como consecuencia de la Compañía de los Mares del Sur.

Y es que invertir es para gente inteligente, pues que se lo cuenten Isaac Newton que perdió 20.000 libras de la época.

Pero el concepto globalización tiene consecuencias reales en todos y cada uno de nosotros, al menos los que tenemos la oportunidad de tener acceso a la información, no olvidemos que no somos todos. Pero se ha planteado como un concepto de homogeneidad, ya no existen fronteras, todos queremos lo mismo, o parecido, y no es del todo cierto.

Pero según Ghemawat [1], los indicadores de la integración global son bajos. Sólo hay un  2% de los estudiantes en universidades fuera de sus países de origen, y sólo el 3% de la población vive fuera de su país de nacimiento. Sólo el 7% de arroz se comercializa a través de las fronteras. Sólo el 7% de los directores de S & P, 500 son extranjeros y, según un estudio de hace unos años, menos del 1% de todas las empresas estadounidenses tienen operaciones en el extranjero. Las exportaciones equivalen a sólo el 20% del PIB mundial. O lo que es lo mismo el mundo está “semiglobalizado”, al menos económicamente con los datos en la mano.

Pero también en lo cultural, y si no porque la Coca- Cola tiene caña de azúcar en Méjico y Jarabe de Maíz en USA, o la MTV en Indonesia para cinco veces para la oración y en Italia habla de comida. La cultura tampoco está estandarizada.

Ahora bien, todos queremos lo mismo como seres humanos, y en general, es la felicidad, la protección, nuestro desarrollo como personas…

Si esto es así, y parece razonable que pasa con los políticos y gobernantes que  echan la culpa de todo a la crisis.

Si nos situamos en el concepto de los Indignados, y sin tocar el sistema bancario, parece que tampoco es real el que se esté concentrando el poder en grandes multinacionales, contra las que están atacando, de hecho, en el ejemplo que nos da sobre los coches. Si  hace más de medio siglo, dos empresas  tenían la mitad de la producción mundial ahora hay seis.

Pero a alguien hay que echarle la culpa de nuestra gestión, y desde luego no asumir nuestra responsabilidad, o asumir que los mercados, que tanto critican, son el verdadero motor del desarrollo del mundo.

En una entrevista en el diario el País se hablaba: “Pero algunos mercados, como el financiero, están más globalizados. La última crisis es una prueba, ¿no? Sí, están más globalizados que el resto, pero si miramos al capital riesgo o a los depósitos en bancos extranjeros, estamos hablando de entre un 20% y un 30% de globalización, en lugar de globalización completa. Que la última crisis financiera haya sido global no cambia nada. Los shocks financieros llevan siendo globales durante los últimos 200 años. El miedo siempre vuela entre fronteras más rápido que ninguna otra cosa.”

Es curioso, pero en el “siglo del cerebro”, con la neurociencias  y sus aplicaciones prácticas a la economía, a la empresa, a los recursos humanos y al marketing. Empezamos a ver cómo nos interesa el futuro, es como si ahora el mundo estuviera despistado, como si ya hubiéramos alcanzado el máximo de nuestras posibilidades, y el modelo estuviera quebrado, pero no es así.

El ser humano y  el empresario tienen derecho a equivocarse, y todavía quedan cosas por hacer, como nos dice Michio Kaku, en su libro La física del futuro:  “En Silicon Valley te dan millones de dólares sin preguntar; si tienes una idea, no les importan tus errores pasados, sólo lo que puedes hacer hoy para que ganen dinero”.

Yo, creo que es cierto, pero no sólo es ganar dinero, lo importante para un emprendedor o empresario es  ese sentimiento de hacer algo importante, que muchas veces no es sólo dinero, son otras cosas, la innovación, la creatividad, y todo esto es parte del emprendedor.

No se trata que los políticos nos den subvenciones y ayudas sino que con sus políticas, como nos dice Kaku, “los países que fomenten a los innovadores serán los líderes”, y esto no es sólo cuestión de dinero, sino de fomentar la cultura del emprendedor.

Y es que tenemos que pasar del proteccionismo del 2.0 al mundo 3.0, y si no lo fomentan los Estados, que no países, os animo a hacerlo a vosotros.

[1] “El Mundo 3.0” Pankaj Ghemawat. Altamente recomendable

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