El Gran Poder De La Palabra

Hace unos días leía un mensaje, del que desconozco su autoría, con una bonita historia y una estupenda moraleja, sobre cómo la forma en la que nos dirigimos a otros y lo que les decimos puede influir en acercar o alejar a las personas, incluso, crear tanta hostilidad como para generar un gran conflicto.

Antes de mostrarte el relato me gustaría comentarte que las palabras, el modo en las que las expresas, incluso tu actitud, puede herir, ofender o alejar a las personas, aunque también puede causar el efecto contrario y mucho más positivo: transmitir energía, empuje, motivar, animar, alegrar un día e incluso ayudar a que alguien supere cualquier dificultad.

Te recomiendo que antes de decir algo valores el efecto que va a causar, y como siempre suelo decirme a mí misma: “si no tienes nada bonito que opinar de una persona o decir, mejor cállate y guarda tu pensamiento”. Las palabras no se las lleva el viento, quedan guardadas en el corazón de la persona a la que te diriges e influyen de forma negativa o positiva, dependiendo de lo que digas.

Usa el gran poder que tienen las palabras para acercar y aproximar a las personas y no para ganarte enemigos o generar tensión.

A continuación te dejo con el relato que te comentaba. Léelo atentamente, seguro que tú sacas tus propias conclusiones…

El poder de la palabra

Cuenta la historia que, en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y en la de los demás.

De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:

– ¡No engañe a la gente! El poder está en las ideas no en la palabra. Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. ¡Lo que usted dice no tiene ningún valor! –

El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina, le grita con fuerza:

– ¡Cállate, estúpido; siéntate, idiota!  –

Ante el asombro de la gente el aludido se llena de furia, suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alza la voz y le dijo:

– Perdone caballero le he ofendido y le pido perdón. Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo -.

El señor se calma y le dijo al maestro:

– Lo entiendo… y también yo le presento mis excusas por mi conducta. No hay ningún problema y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones. –

El maestro le sonrió y le dijo:

– Perdone usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto, del modo más claro, el gran poder de las palabras. Con unas pocas palabras le exalté y con otras le he calmado –

Reflexión…

Las palabras no se las lleva el viento. Las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente.

Las palabras curan o hieren, animan o desmotivan, reconcilian o enfrentan, iluminan o ensombrecen, dan vida o dan muerte.

Con pocas palabras podemos alegrar a alguien y también con pocas palabras podemos llevar a las personas al desaliento, enojo o desesperación.

¡Cuánta falta nos hacer tomar conciencia del tremendo poder las palabras! Ellas moldean nuestra vida y la de los demás. Los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.

Piensa en esto y cuida tus pensamientos porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras porque ellas marcan tu destino.

Eres sabio si sabes cuándo hablar y cuándo callar.  Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuanto estés airado y resentido, y habla sólo cuando estás en paz, y que el viento nunca se las lleve. Las palabras encierran una energía creadora totalmente transformadora.

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  1. Mary
    6 años ago

    El artículo está genial y considero que es la pura realidad. Justo hoy tuve una inconformidad con mi suegra que a veces es ofensiva y yo le contesto lo que pienso totalmente contrario a lo que ella dice. Sinembargo, me quedé pensando que debe uno hacer cuando está siendo ofendido por esta persona a la que uno pues debe respetar por ser la madre del amor de mi vida, o mejor quedarse callado para no ofender al sentirse ofendido y estas palabras me llegaron en un justo momento. Ya se lo que debo hacer.


    • LolaGarcia
      6 años ago

      Gracias Mary por compartir tu opinión, me alegro que te haya en el momento justo. Saludos


  2. Begoña
    6 años ago

    Que razon tienes Lola en todo lo que comentas. El lenguaje crea realidad y por lo tanto afecta a todo aquello que hacemos y lo que no hacemos (pero pensamos). Ojalá dedicaramos todos más tiempo a pensar en lo que decimos y sobre todo, en como lo decimos, incluso para con nosotros mismos. Sería un bonito deseo para el nuevo año 2012.


    • LolaGarcia
      6 años ago

      Gracias Begoña, un bonito deseo para este 2012. Un abrazo y Feliz 2012

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